Reconciliarse bien

Aun con las mejores intenciones y con todo el amor (y habilidades de relación) del mundo, a veces hacemos daños a las personas que más amamos.

Reconciliarse bien

Es inevitable. Pero comprender a quien nos agravia, o que nos comprendan, no nos libra de la responsabilidad de nuestras acciones.

Siempre podemos hacer algo para conseguir una reconciliación sana, sincera y lo más duradera posible. Tres pasos hacía la paz El primer paso es ser consciente, prestar atención a lo que haces, dices e incluso piensas respecto a tu pareja.

El mero hecho de que te des cuenta de cuándo le has hecho daño es importante, porque significa que la tienes en cuenta, que sigues conectado con ella, que has percibido su dolor.

A partir de ahí, puedes ayudar a sanar sus heridas (al menos, tu parte de responsabilidad en su dolor, ya que siempre hay otra parte de interpretación, historia previa y superación que sólo está en las manos de la otra persona). ¿Cómo? Con un sencillo programa que se denomina «las tres R»: reconocimiento, remordimiento y reparación.

1. Reconoce tu error: Decir «lo siento» no es un mero formulismo, sino que encierra un sentimiento sincero de conexión y empatia («he sentido tu dolor y quisiera repararlo, si pudiera»).

Si tu pareja te ha hecho saber que alguna actitud tuya le ha molestado, no caigas en la tentación de justificarte, ni de buscar excusas, ni muchísimo menos de negar sus sentimientos o catalogarlos de «tontería».

Lo importante es lo que ella está sintiendo: discúlpate por lo que tú hayas hecho para detonar ese dolor.

Más tarde podréis dedicaros más fríamente a analizar tus motivos o los suyos, a «defender tu inocencia», si es lo que quieres.

Pero, al margen de los motivos, el mero hecho de reconocer que sientes su dolor hará sentirse a tu pareja acompañada y comprendida. Una persona que no reconoce su comportamiento ofensivo transmite soledad, incomunicación y pocas esperanzas para el cambio. En definitiva, eleva una pared de resentimiento.

2. Siente el dolor compartido: El reconocimiento del error sin remordimiento es mero formulismo. Tu sentimiento de culpa no tiene por qué ser negativo, todo lo contrario: indica solidaridad por haber ofendido a la persona que amas.

Hay reconocimiento en ello, y un deseo de no haberlo hecho que, mirando hacia el futuro, hace que te propongas evitar que vuelva a ocurrir. Cuando tu pareja escucha tus disculpas y detecta ese pesar, siente que sus heridas empiezan a cicatrizar aceleradamente y vuelve a confiar en ti.

3. Solventa el daño causado: El dolor del remordimiento te emplaza a reparar tus errores. Sin duda, no podrás volver atrás en el tiempo y deshacer lo que has hecho, pero quizás puedas corregirlo de alguna manera. Si es así, hazlo. Si no, cambia el chip para que tu actitud sea diferente cuando surja una situación semejante.

 

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