Recursos para lograr una buena convivencia en pareja

Vivir en pareja nunca fue fácil, sin embargo sigue siendo la mejor oportunidad para desarrollarse. La convivencia impone un ejercicio cotidiano de acomodación que enriquece y favorece el crecimiento interno. La vida en común no transcurre con la armonía que, en principio uno espera, ya que cada integrante de la pareja tiene distintas historias, creencias, y a veces hasta códigos propios.

Recursos para lograr una buena convivencia en pareja

Capacidades que debemos desarrollar en la pareja:

Autoridad

Tener autoridad significa reconocer lo vivido y aceptar los procesos internos derivados de estas experiencias. Es darse derecho a sentir lo que se siente y a pensar lo que se piensa.
Preguntas para reflexionar:
Para pensar sobre la propia autoridad, hagámosnos las siguientes preguntas:
• ¿Creo que lo que siento responde a mi forma de ser, a mi «yo» interno, o considero que estoy empujado a sentir o reaccionar de cierta manera según las actitudes de los otros?
• ¿Ante quiénes necesito justificarme por lo que quiero o siento?
• ¿Qué hago cuando alguien me critica, o desestima mi forma de sentir o pesar? (me deprimo, enojo, no le doy importancia, me alejo).

Capacidad para poner límites

Saber poner límites es reconocer y trazar las fronteras que me separan del otro.
Preguntas para reflexionar:
Sobre la propia capacidad de poner límites:
• ¿En qué momentos digo basta? ¿Cuando no doy más, o cuando advierto que algo me desagrada?
• ¿Cómo lo hago? ¿Con autoridad, agresivamente, de manera suplicante?
• ¿A quién puedo ponerle límites y a quién no? Y en caso negativo ¿por qué? ¿qué hace o dice el otro para volverme impotente?
• ¿Soy capaz de reconocer mis propios límites?

Asertividad para expresarse

Es nada más y nada menos que saber explicitar los sentimientos y emociones, deseos, pensamientos, y creencias, sin acusar al otro, ni agredirlo. Tampoco se puede pretender que el otro adivine lo que uno necesita. Quién así lo pretende, está colocándose en el centro del mundo del otro como si la otra persona no tuviera otra cosa que hacer que estar adivinándolo.

No es lo mismo decir

• «Nunca haces lo que te pido» (reprochar), o «Por tu culpa yo estoy así (culpabilizar), o «Si hicieras esto, tal vez podríamos salir de esta situación» (manipulación).

A decir

• » cuando ocurre …, yo siento …»
Porque cuando la persona expresa lo que siente, el otro no puede más que escuchar. Es irrebatible, porque el sentimiento es soberano y personal.
Cuando el planteo es directo, el otro puede tomar conciencia de la situación y variar de actitud o elección.
Preguntas para reflexionar:
• ¿Qué emociones reconozco en mí misma (pena,, bronca, alegría, culpa, etc)?
• ¿Cómo reacciono ante cada una de ellas? ¿Las demuestro o las oculto?
• ¿De qué o de quién depende la diferente actitud?
• ¿Soy directa para expresarme o utilizo estrategias y manipulo para fines que van más allá de la comunicación misma? En caso de ser la respuesta un «no», ¿De qué manera lo hago? ¿Cuál estrategia uso?

Flexibilidad

La flexibilidad es indispensable para la adaptación, y en una pareja es fundamental. Flexibilidad implica la capacidad de doblarse, condición necesaria para que algo no se rompa. La rigidez es frágil, por eso necesita ser dura. Muchas personas confunden esa dureza con fuerza. La fortaleza en realidad está dada por la perdurabilidad, la tolerancia, la adaptación, aquel que tiene una conducta rígida, está mucho más expuesto a romperse ante cualquier contrariedad.
Preguntas para reflexionar:
Para conocer la propia capacidad de flexibilidad, conviene contestarse las siguientes preguntas:
• ¿Me doy alternativas diferentes ante situaciones distintas?
• ¿En cada situación, considero la posibilidad de actuar de diversas maneras diferentes?
• Cuando algo no sale como deseo: ¿Me enojo? ¿Intento de nuevo de la misma forma? ¿Trato de variar el método? ¿O considero otra opción para enfrentar el problema que se ha presentado?

Capacidad negociadora

Tiene mucho que ver con la condición anterior, ya que quien no es flexible, difícilmente pueda negociar. Pero negociar es diferente a conceder, tolerar, o resignar. Negociar es llegar a un acuerdo que satisfaga a ambos. Hay que evitar las posturas indeclinables, porque lo único que se logra con ellas es sostener la oposición del otro, tampoco sirve el tratar de convencer «por las buenas» porque convencer al otro siempre es un acto de poder. Negociar significa ante todo reconocer los derechos del otro, sin abandonar los propios.
Estrategia negociadora :
• Sirve colocarse físicamente uno junto al otro con papel y lápiz. En ese papel se volcará el problema. La idea es tomar conciencia de que la situación problemática es algo que afecta a ambos y que deben resolverla juntos.
• El segundo paso es trazar una línea que divida el papel en dos, cada uno representa a cada integrante de la pareja. En él se anotan aquellas premisas que se consideran imprescindibles a tener en cuenta en orden de importancia.
• El tercer paso es el gran desafío. Entre los dos deberán encontrar la opción que contemple por lo menos las dos primeras condiciones de ambos.

 

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